Un operador logístico administraba operaciones con distintos clientes, ubicaciones, proveedores y responsables internos. Aunque existían procesos, no todos estaban conectados dentro de un sistema de cumplimiento fácil de verificar.
La operación diaria generaba evidencias, pero no siempre estaban organizadas por requisito, responsable, ubicación o tipo de control. Esto podía complicar auditorías, renovaciones o solicitudes de información por parte de clientes.
GCP trabajó en la identificación de flujos críticos: accesos, recepción, almacenamiento, embarques, documentación, proveedores, seguridad y responsabilidades compartidas.
Después, se estructuró una ruta de cumplimiento para ordenar controles, asignar responsables y definir qué evidencia debía conservarse para cada proceso.
Resultado destacado
Mayor control sobre operaciones compartidas y una estructura más clara para demostrar cumplimiento ante clientes y auditorías.
